Las mujeres suelen tener el pensamiento de que una vez que es padre, a un hombre que no le gustan los niños de repente comienzan a gustarles. Se ponen babosos, sobreprotectores, cariñosos y “guarda bosques”. Capaz haya de esos, pero lo cierto es que no los envidio para nada. Yo prefiero no aguantar a los guachos y seguir sin hacerlo hasta que palme algún día.
La cuestión es que no me gustan. No me gusta que lloren y no saber por qué; no me gusta que las mujeres se pongan pelotudas por demás cuando ven uno; no me gusta la idea de que a las 3 de la mañana me corten el sueño o pasar toda una noche sin pegar un ojo; no me gusta meter las manos en la mierda que hacen o cambiar pañales. En fin.
Tampoco me gustan los cambios que se dan durante el embarazo: las mujeres se fatigan más rápido, por cualquier cosa se enojan, hacen un mundo, lloran o pelean. Ponen al futuro bebé como carnada en las discusiones, se encierran en su mundo, etc. Lo único bueno del embarazo es que, en varios casos, la líbido se les sube hasta las nubes…
El problema de estar casado con una mujer que quiere tener un hijo es lidiar con continuas hinchadas de pelota sobre los bebés, ver que tu mujer le hace monerías -por no decir pelotudeces- a los bebés del vecino, de los parientes y hasta de algún desconocido que justo pasó con su recién nacido feo y arrugado.
Y la cuestión es que a veces nosotros, los hombres, para consentir a la mujer incurrimos en el error de guardar nuestro sentimiento de rechazo, de repulsión. Nos ponemos cariñosos, le decimos que nos gusta tal o cual nombre, nos bancamos de buena manera las imágenes y les mentimos acerca de ese bebé pelado y narigón, y decimos que es hermoso… sostenemos al hijito de algún pariente como si tuviéramos una bolsa llena de dólares, hablamos sobre lo lindo que sería ser tíos, en fin.
A mí me pasa eso y odio que haya que consentir a una mujer que se siente poco solamente por el hecho de no tener un hijo con vos. Un hijo para mí es, desde lo más profundo de mi corazón, un problema. En inglés suena mejor: A SON IS A LIABILITY. End of story.


Amén. Quizá sea por el rechazo a los padres pelotudos del 2000 para acá, pero los pibes vienen cada vez más boludos. Por suerte con mi novia ya nos pusimos de acuerdo en NO tener hijos. Prefiero vivir mi vida y no tener que criar un bodoque parecido a mi.