El verdadero encanto de los diseños premium



20 Jun 2009

Hasta hace poco estaba creído de que para usar un diseño premium en WordPress había que hacerlo de 2 maneras: comprando una licencia, que en promedio cuesta unos 40 dólares, o bien buceando por esos sitios que siempre tienen alguno liberado.

Sin ir más lejos, el theme que estoy usando ahora es Blubs, y es tan premium como el último trabajo salido de la cantera de WooThemes. La cuestión es que está tan usado, como en su momento los Flash y Fresh News, que para todo el mundo pasa como un free más. Digamos que se convierten en themes “freemium”.

En relación a esto había armado un artículo, ya hace un tiempo, sobre las pocas diferencias que existen de un tipo de diseño a otro, sin justificarse los precios desorbitantes por algunos themes que tranquilamente podrían ser gratuitos. No porque no le haya llevado tiempo al diseñador, sino por la fealdad de su trabajo…

De todas formas, sigo pensando que cada uno debe ser reconocido por lo que hace, aunque se esté yendo hacia una Web sin derechos de autor. Pero el texto de hoy no está enfocado hacia si es necesario reconocer el trabajo de los diseñadores o no, sino a que muchas veces no se identifica en dónde reside el encanto de los diseños premium.

¿Será por la complejidad de algunos, por la estructura o bien por lo diferente de su diseño? Yo tengo una teoría: los themes premium se diferencian del resto sólo por la calidad de su diseño y no por la complejidad de uso o por la estructura que mantienen.

Si comenzamos a recopilar themes de pago vamos a encontrar que la mayoría no son tan complicados de usar. Hasta se podría decir que la dificultad de administrarlos reside más en una cuestión de formato que de si es o no premium. Por ejemplo, gran parte de las plantillas estilo magazine son complicadas de usar, algunas más que otras, a diferencia de las que fueron creadas únicamente para formato blog.

Así, el theme Arthemia puede traernos más dolores de cabeza que el Perfection, no solamente por su amplitud sino por su formato. Ambos están hechos para dos funciones distintas.

Pero volviendo al tema central, sigo insistiendo en que el diseño es el pilar fundamental a la hora de diferenciar a un theme premium de uno totalmente gratuito. En muchos casos el contraste es muy evidente, aunque en otros es complicado de encontrar. Los diseños que libera Smashing Magazine tranquilamente podrían ser premiums, a diferencia de los que comúnmente lanza BlogOhBlog (sin ofender).

Y, ya yendo hacia el último punto, podemos ver que las diferencias en cuanto a estructura son mínimas. Hoy en día cualquier plantilla tiene un menú con efectos, un pequeño carrusel, un portafolio adherido para mostrar nuestros productos, un tabs que tranquilamente podemos reproducir gracias a infinidad de tutoriales.

Por eso, si hasta hace poco pensaba conseguir los premium de 2 formas, ahora le tengo que agregar una tercera: siendo tan fácil de reproducir el diseño de un sitio, siendo conocida la estructura de WordPress y entendiendo un poco de código, hacer un clon de cualquier diseño de pago es prácticamente un trámite.

Cierro el tema contándoles brevemente sobre este último punto. El código fuente de un sitio nos puede decir mucho más de lo que pensamos, Chrome nos hace la vida un poco menos imposible y el Codex de WordPress termina de darnos las herramientas que necesitamos para tener una estructura simple, útil y estéticamente correcta.


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